Para descartar que el niño o el adulto tenga algún problema hay que realizar un DIAGNÓSTICO.
A este diagnóstico se llega a partir de una EVALUACIÓN que se realiza a través de diferentes entrevistas con los padres, con el niño o adolescente, con los profesores y con el adulto. Se aplican distintos test y pruebas y se lleva a cabo una detallada observación conductual y emocional.
Una vez finalizada esta valoración se concluye el diagnóstico.
Con el diagnóstico se realiza un programa de intervención ÚNICO Y PERSONALIZADO. Además, se plantea una ATENCIÓN INTEGRAL de cada caso.
Los horarios de intervención se ajustan con la familia, en función de los horarios escolares y actividades del niño, adolescente o adulto.
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