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may
8

LA ESTRESANTE VIDA DEL NIÑO

Con este “ripio” tratamos de poner el foco en la vida cotidiana del niño, aquella en la que parece que todo va sobre ruedas y se desarrolla según el plan establecido.

Se sabe que a los niños les afectan las enfermedades, el divorcio, las situaciones traumáticas… pero se presta poca atención a las fuentes cotidianas de estrés que tienen efectos en el niño a largo plazo, como la sobreestimulación, la búsqueda del éxito y la competitividad.

Los padres muy preocupados por el éxito o en crear niños más competentes pueden provocar unas actitudes y conceptos en el niño que les generarán estrés en el futuro.

Si tienes un trabajo que te ocupa mucho tiempo y energía, si has pensado que siempre tienes prisa y echas de menos disponer de un tiempo que no tenga una tarea asignada. Reflexiona y no dejes que le suceda lo mismo a tu hijo.

Estos son cinco consejos para evitarlo.

  • Es conveniente estimular al niño con diferentes actividades pero no todas  la vez. Niños saturados por exceso de clases extraescolares y sin tiempo libre, viven una situación que les genera estrés.
  • A la hora de selecciona estas clases hay que prestar atención a las capacidades e intereses del niño para proponer una actividad. Buscad aquellas con las que disfrute y desarrolle un aprendizaje, por el placer de aprender, no sólo por el resultado. No es conveniente buscar necesariamente el premio, la nota alta o la competitividad.
  • Conviene evitas las prisas que genera el hacer muchas cosas y llegar a tiempo a las diferentes actividades extraescolares. Favorecer el tiempo libre en el niño para que pueda jugar sin la planificación de un adulto y desarrollar su creatividad.
  • Buscar momentos de tranquilidad y tiempo libre con el niño para que aprenda a disfrutar de las pequeñas cosas que tiene alrededor. Es la oportunidad de hablar con el niño, demostrarle cariño y darle el apoyo que necesita.
  • Buscar apoyos sociales, de otros padres, amigos, familia que pueda ayudar a los padres y proporcionar al niño otras experiencias con otros niños o adultos que pueden ser también enriquecedoras.

EQUIPO ILD PSICOLOGÍA

abr
18

REGÁLALE A TU HIJO EL HÁBITO DE LA LECTURA

“De los diversos instrumentos inventados por el hombre, el más asombroso es el libro; todos los demás son extensiones de su cuerpo… Sólo el libro es una extensión de la imaginación y la memoria”. De esta manera tan poética, precisa y gráfica describía J.L. Borges al Libro.

De una manera más prosaica recomendaba la lectura el Ministerio de de Educación Cultura y Deporte  en el año 2000 “La importancia de leer va más allá de lo meramente académico, ya que la lectura es un instrumento fundamental para el crecimiento personal y social de los individuos. Así, se ha comprobado que la lectura estimula la convivencia y las conductas sociales integradas, contribuye a aumentar el vocabulario, fomenta el razonamiento abstracto, potencia el pensamiento creativo, estimula la conciencia crítica, etc. Pero, además, la lectura es una fuente inagotable de placer. Desde esta perspectiva, el fomento de la lectura es y debe ser una prioridad de todo sistema educativo”.

El proceso de aprendizaje de la lectura de vuestro hijo es uno de los más complejos y apasionantes pero hacerles disfrutar leyendo es la base para que desarrollen el hábito de la lectura. Esta es una larga lista de consejos para animar a leer a tus hijos.

Ofrece un modelo de interés por la lectura

  • Asegúrate que tu hijo ve a miembros de la familia leyendo.
  • Habla de las cosas que tú lees: periódicos, revistas, libros.
  • Comparte cartas y postales de amigos con la familia entera.

Convierte la lectura en una actividad de los dos

  • Lee a tu hijo tan a menudo como te sea posible
  • Anímale a elegir los libros que leéis juntos
  • Ayúdale a contar la historia usando los dibujos del libro y anímalo a que lo haga
  • Sujeta el libro de forma que el niño pueda ver los dibujos y la escritura
  • Presta atención a las ilustraciones cuando leas con tu hijo
  • Acepta y elogia los intentos de tu hijo por leer. Si comete algún fallo dale tiempo para la autocorrección y si el error tiene sentido ignóralo.

Convierte la lectura en un tema de conversación y una actividad de ocio

  • Habla con él sobre los libros que leéis y de la gente, cosas y animales que salen en ellos, comparadlos con la gente real.
  • Habla con tu hijo de los libros que lee en el colegio
  • Cuéntale a tu hijo historias de camino a la escuela, a la compra, en casa.
  • Anima a tu hijo a que cuente historias y promueve el intercambio de historias con el resto de la familia.
  • Llévalo a la biblioteca del barrio y participa de forma regular en actividad de cuentacuentos que se organicen.
  • Visita las librerías con él, compra libros como regalo y déjale que te ayude a elegirlos.

EQUIPO ILD PSICOLOGÍA

abr
11

DISLEXIA: SEÑALES DE ALARMA

La dislexia es un trastorno específico del aprendizaje, por lo que los síntomas cambian a medida que el niño crece o evoluciona.

Desde la etapa preescolar es posible apreciar pequeños detalles, a los que se debe estar muy alerta, puesto que en estas etapas es muy importante la prevención:

  • A nivel de lenguaje: un desarrollo lento del vocabulario y retraso en el desarrollo del habla con dificultades en la pronunciación de las letras, invirtiendo o sustituyendo sílabas y dificultad para entender órdenes sencillas.
  • En lo motor: pobre equilibrio, torpeza al correr y saltar, dificultad para abotonar y abrochar o subir una cremallera, falta de control y manejo del lápiz y de las tijeras.
  • Cognitivo: dificultad para aprender rutinas, alta distraibilidad, dificultad para mantenerse en la tarea, retraso para memorizar los números, el abecedario, los días de la semana, los colores y las formas, problemas en la noción causa-efecto, en contar y secuenciar.
  • Conducta: aumento de la actividad e impulsividad, aparición de conductas problemáticas en sus habilidades sociales, cambios de humor bruscos, rabietas frecuentes, se frustra con facilidad.

Entre los 6 y los 11 años (Educación Primaria) los síntomas son más evidentes o, al menos, más conocidos:

  • En lenguaje: presenta dificultad en la pronunciación de palabras,; no completa una serie de instrucciones verbales. Le cuesta escribir pensamientos y organizarlos. Su gramática y ortografía son deficitarias.
  • A nivel motor: su coordinación motora es pobre, confunde derecha e izquierda, no agarra bien el lápiz, lo cual puede afectar negativamente a su caligrafía.
  • Cognitivo: dificultades para mantenerse concentrado en una tarea y para terminar un trabajo a tiempo; rechazo ante los cambios de la rutina o ante conceptos nuevos.
  • En el aprendizaje: invierte letras, números y palabras, confunde el orden de las letras dentro de las palabras y también el de los números, escribe en espejo, dificultad para aprender la correspondencia entre letras y sonidos, así como para descifrar y recordar palabras básicas aprendidas, su comprensión lectora es pobre y es lento para recordar información. En relación a las secuencias, encuentra problemas para aprender la hora, día, mes y año, y para contar el dinero. Muestra dificultad en el aprendizaje de conceptos numéricos básicos, confusión en el signo, en recordar los pasos de las operaciones matemáticas y para resolver problemas.

A partir de los 12 años (Educación Secundaria) se hacen muy claras las alteraciones en el aprendizaje:

  • Tiene problemas de concentración cuando lee o escribe; falla en la memoria inmediata, costándole recordar lo leído debido a una comprensión lectora y destrezas matemáticas pobres; escasa comprensión de conceptos abstractos; lectura deficitaria; muestra dificultades en organizar el espacio, sus materiales de trabajo y sus pensamientos al escribir o al hablar, no logra planificar su tiempo ni tiene estrategias para terminar a tiempo sus tareas. No comprende adecuadamente las discusiones y aparece bloqueo emocional con facilidad, lo que puede afectar al área social.

Cinthia Sánchez Pacha

Psicóloga

EQUIPO ILD PSICOLOGÍA

mar
21

NUEVO INSTRUMENTO PARA LA EVALUACIÓN DE LA ATENCIÓN EN NIÑOS

Nosotros, como cualquier otro profesional, debemos adaptarnos a los nuevos tiempos y utilizar los instrumentos que nos proporciona la tecnología para nuestro ejercicio profesional, ya no sólo para facilitarnos el trabajo y maximizar nuestro rendimiento, sino también por el colectivo sobre el que trabajamos: los niños. En esta era tecnológica en la que nos encontramos, raro es el niño que no conoce o utiliza aparatos electrónicos (móviles, consolas, ordenadores, …) y, lo que es más importante, a todos les resulta mucho más atrayente que otro tipo de actividad.

Pero no sólo es conveniente instaurar la tecnología por los beneficios sobre la motivación de los niños, sino que los avances tecnológicos nos proporcionan herramientas más refinadas y precisas para la evaluación psicológica, como en este caso.

AULA NESPLORA es un Test de Ejecución Continua, (CPT) que nos ayuda a valorar la capacidad atencional de los niños, así como su impulsividad e inquietud motora. Lo que diferencia a este test de otras pruebas informatizadas (en las que, generalmente, interviene la destreza óculo-manual que puede contaminar los resultados) es que AULA trata de representar el contexto natural de una clase a través de la realidad virtual, y no hay que olvidar que es en este contexto donde se suelen detectar la mayoría de las dificultades atencionales.

La prueba se compone de unas gafas de realidad virtual y unos auriculares que representan el contexto de un aula. El niño debe gestionar estímulos visuales y auditivos a través de un pulsador. Los resultados tienen en cuenta, entre otras cuestiones, las omisiones, comisiones, tiempos de reacción y actividad motora en diferentes situaciones (con distractores externos, sin distractores, …)

A continuación se muestra un caso práctico obtenido de la web http://aulanesplora.com/index.html en donde encontraréis, además, toda la información necesaria sobre esta prueba de evaluación de los aspectos atencionales en niños a partir de 6 años.

Vídeo ejemplo Aula Nesplora

Nuria Malibrán Ángel
Psicóloga
EQUIPO ILD PSICOLOGÍA

mar
13

DÍA INTERNACIONAL DE LA LOGOPEDIA

El pasado 6 de marzo de 2013 se celebró el día Europeo de la Logopedia. Con motivo de esta celebración la se proponen realizar una serie de actividades para concienciar a la sociedad sobre las patologías del habla y del lenguaje. El tema de este año ha sido “Trastorno Específico del Lenguaje, desarrollo del lenguaje, lecto- escritura”.

Con este día se pretende poner de manifiesto la importancia de la labor profesional de los logopedas, tratando de realizar intercambios de conocimiento y experiencia entre todos los logopedas europeos, enfatizar la importancia de la prevención de las alteraciones de la comunicación, el lenguaje, el habla, la voz, la audición y la deglución y aumentar la necesidad social de esta profesión en Europa.

Este día fundamentalmente trata de informar a pacientes, profesionales, políticos, periodistas y a la sociedad en general de todos los trastornos del lenguaje y comunicación, sobre su detección, evaluación y tratamientos posibles, así como la repercusión de estas dificultades en la vida personal, social, escolar y laboral de las personas afectadas.

Desde la Asociación Española de Logopedia, Foniatría y Audiología han preparado un anexo con la traducción y adaptación del texto elaborado por el Cómite de Alizanza de Logopedas de la Unión Europea (CPLOL), y se puede consultar las versiones originales:

Versión inglesa

Versión francesa

Sara Gambra Moleres

Psicóloga

EQUIPO ILD PSICOLOGÍA

feb
28

El niño adoptado: La importancia de la evaluación psicológica

Basado en el artículo “No puedo relacionarme con mi hijo; niño adoptado y niño autista”, de nuestra compañera Ana Cogolludo Núñez.

En la actualidad, los casos de adopción han aumentado considerablemente en nuestro país, siendo cada vez mayor la necesidad por parte de los profesionales de la salud y la atención a la infancia de aumentar sus conocimientos al respecto y poder ofrecer así un buen servicio a las familias con niños adoptados.

El niño adoptado requiere una especial atención al encontrarse dentro de un grupo de riesgo de padecer enfermedades médicas o psicológicas, debido a su historia de carencias nutricionales, afectivas, de estimulación, aprendizaje, etc. que han podido darse durante los primeros meses (o incluso años) de su vida y que normalmente se desconocen debido a la poca información que se proporciona sobre el pequeño. Asimismo, son frecuentes los casos en los que no hay datos sobre los antecedentes familiares y que son fundamentales para comprender el desarrollo médico y cognitivo posterior del niño.

Por todo ello, es imprescindible que a su llegada a España los padres adoptivos acudan a los profesionales médicos para que evalúen el estado general de salud del niño. Aunque la valoración que se lleva a cabo normalmente se centra en las patologías físicas, también se deben revisar los aspectos relacionados con el ámbito de la psicología y del desarrollo general (cognición, lenguaje, atención, aprendizaje, socio-emocional). Es importante que los padres adoptivos sepan que su hijo puede presentar retraso en la adquisición de ciertas capacidades, incluyendo aquéllas que permiten establecer relaciones emocionales con los demás.

Un ambiente de origen poco adecuado y con escasos recursos, unido al cambio generado por la adopción (cambios en la vinculación afectiva y en el contexto familiar, social y lingüístico) y a las consecuentes demandas del entorno, puede favorecer la aparición de comportamientos inadecuados en el niño: dificultades en la comprensión y expresión de emociones, conductas de aislamiento, de resistencia a ser atendidos o consolados o, al contrario, parecer excesivamente desinhibidos (presentando comportamientos emocionales similares tanto con sus padres como con los desconocidos). Tales conductas son comprensibles y, hasta cierto punto, esperables, y lo normal es que con el tiempo disminuyan, a medida que el niño se vaya adaptando a la nueva situación.

No obstante, puede ocurrir que el niño no evolucione como se esperaba y que sus alteraciones comportamentales se mantengan. De ser así, es fundamental que los padres acudan a consulta para que se lleve a cabo una evaluación psicológica y se valore la necesidad de iniciar un tratamiento encaminado a intervenir sobre las dificultades que el niño presenta. La evaluación es imprescindible en estos casos porque permite identificar o descartar la existencia de alteraciones graves en el desarrollo, siendo el autismo la patología más severa.

Más información:

¡Quiero adoptar!
Alicia Fernández-Zuñiga, Carolina Rodríguez, Aurora Moya, Jorge E. Morgado

Editorial Ediciones CEAC. 2009

Después de adoptar

Alicia Fernández-Zuñiga, Carolina Rodríguez, Aurora Moya, Jorge E. Morgado
Editorial Ediciones Ceac. 2009

CARMEN MANTECA MERINO

Psicóloga

EQUIPO ILD PSICOLOGÍA

oct
31

TARTAMUDEZ

El pasado día 22 de octubre se celebró el Día Internacional de la Tartamudez. Fue creado en 1998 por la European League of Stuttering Association, con el fin de favorecer la integración social de las personas con tartamudez. Y con la intención de favorecer las relaciones entre investigadores, profesionales y afectados para aumentar el conocimiento sobre el trastorno. El objetivo de este día es cambiar las actitudes hacia las personas que tartamudean, concienciando y sensibilizando a la gente sobre dicho trastorno. La falta de conocimiento causa ideas erróneas sobre la tartamudez y provoca, en muchas ocasiones, no saber cómo dirigirse o cómo actuar ante personas que están cometiendo faltas de fluidez.

La Tartamudez se refiere a una dificultad en hablar de forma fluida debido a distintas alteraciones que no son voluntarias ni aprendidas (repeticiones, prolongaciones, bloqueos o pausas inadecuadas). Con frecuencia, junto a estas disfluencias, aparecen ciertas conductas como manifestaciones de tensión, ansiedad, pensamientos y sentimientos negativos. Igualmente, en ocasiones, las personas con tartamudez muestran una tendencia a evitar hablar que puede alterar sus relaciones sociales. La incidencia de este trastorno, según la Fundación Americana de la Tartamudez, es de un 2,3% en el total de la población.

Existen ciertas creencias erróneas acerca de la tartamudez, que pueden modificar las actitudes del entorno hacia las personas con un habla no fluida. Una de ellas, es que las personas con faltas de fluidez no son inteligentes. Sin embargo, es un trastorno que no está relacionado con una baja capacidad. Otra de estas ideas es que la tartamudez no es recuperable. Sin embargo, existe una tendencia a que la tartamudez remita espontáneamente. La investigación indica que el pronóstico de recuperación puede alcanzar el 82% si se consulta antes de los 5 años y los padres reciben orientaciones. Si la evaluación es posterior a los 5 años el porcentaje se reduce al 37%. Según la APA (American Psychological Association, 2002) la prevalencia en población escolar es del 1%. En adultos es más baja.

Se desconoce el origen de dicha sintomatología. La investigación ha proporcionado datos que llevan a plantear que el trastorno es una combinación de factores genéticos y de predisposición fisiológica que interactúan con factores ambientales (el entorno) y de desarrollo del individuo. Aunque no se sabe en qué medida estos factores interactúan, sí sabemos cómo los aspectos ambientales pueden contribuir a que se mantengan los errores de habla no fluida. Por tanto, las actitudes de los que rodean a la persona con faltas de fluidez, son importantes en el mantenimiento del problema. En este marco, existen ciertas cosas que podemos modificar al comunicarnos con personas con tartamudez:

  • No interrumpir o acabar las palabras o frases, esperar a que la otra persona termine.
  • Reducir las preguntas directas, sustituyéndolas por comentarios o por preguntas que ofrezcan varias alternativas.
  • Mirar a los ojos de forma natural.
  • Mantener una escucha activa, mostrando, mediante comunicación verbal y no verbal, que estamos escuchando a la otra persona.
  • Centrarnos en qué está diciendo, más que en cómo lo está diciendo.
  • Hablar lento, realizando pausas.
  • Respetar los turnos de conversación.
  • En el caso de niños, ajustar nuestro lenguaje a su nivel del desarrollo.

Estas actitudes favorecen la fluidez en el habla cuando mantenemos una conversación con personas con disfluencias. El entorno juega un papel importante en el desarrollo y mantenimiento de la tartamudez. Sin embargo, son muchos los factores que se deben controlar. Por tanto, es recomendable acudir a la ayuda de un especialista cuanto antes, con el fin de poder enfrentarse a las situaciones de comunicación sin dificultad.

Cristina Gutierrez Ruiz

Psicóloga

EQUIPO ILD PSICOLOGÍA

oct
22

DIFICULTADES DE APRENDIZAJE. ¿QUÉ SON?

Hoy en día es frecuente oír hablar de dificultades de aprendizaje. Todos tenemos algún familiar, amigo o conocido que presente este problema pero, ¿qué son exactamente las dificultades de aprendizaje (DA)?

Definimos DA como un conjunto de trastornos que se caracterizan por un rendimiento en lenguaje, lectura, escritura o cálculo por debajo de los esperado para su edad y curso. Si se realiza una intervención con los recursos y estrategias apropiadas, estos problemas pueden superarse.

Estas dificultades suelen tener su base en algunos procesos psicológicos básicos como atención, memoria, percepción, lenguaje, capacidad de autorregular los procesos mentales; así como factores emocionales y motivacionales. Aunque en algunos casos puede existir cierta heredabilidad de padres a hijos, el ambiente es un factor determinante. El estilo de crianza de los padres, el nivel de exigencia o el tipo de estimulación, son algunos de los elementos ambientales, sobre los cuales una intervención puede ser positiva de cara a la búsqueda de una mejoría.

Los niños que presentan DA son un grupo heterogéneo. No todos muestran las mismas características. Asimismo, las dificultades no se muestran en las mismas áreas. Los sistemas de clasificación actuales diferencian entre dificultades en el área lectora (dislexia), área de escritura (disgrafia) y en las habilidades matemáticas (discalculia).

Este tipo de dificultades afecta a entre 15 y 20 de cada 100 niños, presentándose con más frecuencia en varones. La mayor parte acude a consulta entre los 6 y los 8 años, derivados por los profesores, cuando las dificultades ya están consolidadas. Sin embargo, existen algunos indicadores que nos pueden ayudar a detectar las DA en su origen (fallos en atención, memoria, percepción, errores de pronunciación, problemas para repetir palabras largas, etc.). Además hay factores de riesgo que aumentan la probabilidad de aparición de estos problemas (bajo peso al nacer, edad gestacional inferior a las 36 semanas, antecedentes familiares de DA o trastornos del lenguaje, retraso en la adquisición de las primeras palabras entre otros).

Por lo tanto, resulta clave el diagnóstico precoz de los DA. Está comprobado que una detección tardía o una falta de intervención, puede originar que estos niños y adolescentes presenten en el futuro fracaso escolar, problemas emocionales, conductuales y de adaptación.

Virginia Montero Parras
Psicóloga
EQUIPO ILD PSICOLOGÍA

sep
17

CÓMO ESTIMULAR EL LENGUAJE EN LOS NIÑOS

En nuestra entrada de blog anterior hicimos una breve descripción de los signos de alarma que debemos tener en cuenta para saber si un niño tiene retraso del lenguaje. En esta nueva entrada nos parecía importante dar unas pequeñas pautas que los padres pueden utilizar para mejorar el lenguaje de sus hijos.

Los padres son los que mejor pueden estimular el lenguaje del niño de una forma natural mientras se relacionan con él. Por ello, algunas de las pautas para favorecer el lenguaje de su hijo son las siguientes:

• Cuando el niño emite sonidos, escucharle, imitarle y darle tiempo para ver si lo repite. En ese caso, prestarle atención, sonreír y decir algo agradable o cariñoso, con el fin de que participe activamente en estos juegos y proponer sonidos nuevos con secuencias más largas cada vez y aparezcan, finalmente, las palabras.

• Tener en cuenta aquellas cosas que le gustan al niño, las que le resultan interesantes, divertidas, las que tienen que ver con personas o acontecimientos importantes para él (cumpleaños, fiestas, vacaciones, etc).

• A la hora de conversar, es necesario compartir aquello sobre lo que se está hablando; referirse a personas, juegos o acontecimientos que suceden en ese momento, son de su ambiente y a los que está prestando atención; ponerse a su altura y mirarle a los ojos, establecer turnos para hablar y mantener la atención el uno en el otro.

• Hablarle cuando está disfrutando de actividades que le gustan y/o dedicar 10-15 minutos diarios en aquellas que son de su interés (ej. cuentos); adaptar nuestro lenguaje al niño; emplear un tono agradable, despacio y claro, con frases entre 1 y 4 palabras; repetir frases con frecuencia; hacer pausas para delimitar el comienzo y final entre frases e ir aumentando progresivamente la longitud de las expresiones y el vocabulario.

• Para desarrollar su vocabulario, esperar a que el niño diga una palabra espontáneamente mientras juega o dibuja, sonreír y repetir lo que ha dicho. Si no dice nada, comentar algo relacionado con lo que está haciendo y esperar a que lo imite. También, se le puede preguntar para que diga la palabra, sin decírselo antes (ej. ¿Qué es eso?, ¿Qué hace?). Si no responde, le daremos el modelo.

• Cuando se equivoca, no corregirle. Es preferible ignorar y decirle a continuación la palabra correcta para que lo repita después.

• Evitar preguntarle insistentemente o hacerle repetir de forma forzada. Es mejor que su lenguaje sea espontáneo.

• Cuando ya habla, enseñarle los nombres de las cosas cotidianas; cantarle, hablarle y leer frecuentemente; aumentar sus experiencias y describirle las sensaciones nuevas; utilizar variedad de palabras para que oiga un vocabulario amplio y repetir constantemente las palabras; darle objetos para que los manipule mientras se los describimos de diferentes formas (ej. manzana: redonda, suave, roja, dulce, para comer, hacer zumos, etc), después presentar otra cosa y hacer comparaciones; clasificar las palabras en categorías (con 4 años) y enseñarle los contrarios.

• Cuando ya emite sus primeras frases, estimular la aparición de más palabras dentro de la oración; cuando diga algo de forma inmadura o incompleta, añadir la forma gramatical o el vocabulario apropiado, sin incluir nueva información; relacionar lo que dice con otros temas; ayudarle a conocer y expresar el presente, pasado y futuro inmediato mediante el uso de preguntas (ej. ¿qué has hecho esta mañana?, ¿Cuándo es el cumpleaños de tu amigo?).

Si después de estimular su lenguaje continúa teniendo dificultades y no evoluciona, es conveniente buscar ayuda, pudiendo acudir a clínicas especializadas en lenguaje y habla, centros psicológicos y logopédicos.

Cinthia Sánchez Pacha
Psicóloga
EQUIPO ILD PSICOLOGÍA

sep
5

CÓMO SABER SI UN NIÑO TIENE RETRASO DEL LENGUAJE

En ocasiones, observamos que el niño no es capaz de comunicarse como esperamos, le faltan palabras y no consigue explicarse. Otras, le escuchamos decir muchas cosas pero no entendemos lo que dice, por lo que el niño se desespera o enfada. Ello nos hace darnos cuenta de que sus dificultades de lenguaje le dificultan la relación con su familia y con otros niños.

También, es posible que le haga retraerse de hablar o aislarse y que muestre problemas de conducta si no encuentra el medio de pedir o expresar sus deseos. Es decir, puede afectar a su socialización y comportamiento general. Asimismo, puede influir después en los aprendizajes escolares, tales como la adquisición de la lectoescritura.

Los padres deberán empezar a preocuparse cuando:

• A los 18 meses:
-no comprende órdenes sencillas,
-no usa una “jerga” para hablar (combinación de sonidos incomprensibles pero con entonación),
-no señala un objeto para mostrarlo o pedir algo,
-no hace gestos para representar un objeto o acción (ej. llevarse la mano a la boca para indicar comida),
-no dice onomatopeyas (ej. “tete” por chupete).

• Con 30 meses:
-no dispone de un vocabulario básico relacionado con las personas o situaciones cotidianas e importantes para él (menos de 100 palabras),
-no utiliza ningún tipo de combinación de palabras (ej. “quero pan”),
-tiene dificultades en entender frases u órdenes sencillas,
-cuando manifiesta otras dificultades, tales como problemas de conducta o que no se relaciona bien con otros niños o adultos.

• Cuando a los 3 años:
-no produce frases de dos o tres palabras
-en su pronunciación cuesta distinguir los sonidos que se adquieren pronto (m, n, p, l b, c, d, k, t).

A los 4 años:
-su habla es poco inteligible,
-tiene problemas de pronunciación y cuesta entender lo que dice,
-la estructura de las frases es muy simple.

• Con 5 ó 6 años:
-continúa cometiendo errores de pronunciación,
-no utiliza bien el orden de las palabras
-las oraciones son simples y no emplea oraciones subordinadas.

Cinthia Sánchez Pacha
Psicóloga
EQUIPO ILD PSICOLOGÍA