oct
22

DIFICULTADES DE APRENDIZAJE. ¿QUÉ SON?

Hoy en día es frecuente oír hablar de dificultades de aprendizaje. Todos tenemos algún familiar, amigo o conocido que presente este problema pero, ¿qué son exactamente las dificultades de aprendizaje (DA)?

Definimos DA como un conjunto de trastornos que se caracterizan por un rendimiento en lenguaje, lectura, escritura o cálculo por debajo de los esperado para su edad y curso. Si se realiza una intervención con los recursos y estrategias apropiadas, estos problemas pueden superarse.

Estas dificultades suelen tener su base en algunos procesos psicológicos básicos como atención, memoria, percepción, lenguaje, capacidad de autorregular los procesos mentales; así como factores emocionales y motivacionales. Aunque en algunos casos puede existir cierta heredabilidad de padres a hijos, el ambiente es un factor determinante. El estilo de crianza de los padres, el nivel de exigencia o el tipo de estimulación, son algunos de los elementos ambientales, sobre los cuales una intervención puede ser positiva de cara a la búsqueda de una mejoría.

Los niños que presentan DA son un grupo heterogéneo. No todos muestran las mismas características. Asimismo, las dificultades no se muestran en las mismas áreas. Los sistemas de clasificación actuales diferencian entre dificultades en el área lectora (dislexia), área de escritura (disgrafia) y en las habilidades matemáticas (discalculia).

Este tipo de dificultades afecta a entre 15 y 20 de cada 100 niños, presentándose con más frecuencia en varones. La mayor parte acude a consulta entre los 6 y los 8 años, derivados por los profesores, cuando las dificultades ya están consolidadas. Sin embargo, existen algunos indicadores que nos pueden ayudar a detectar las DA en su origen (fallos en atención, memoria, percepción, errores de pronunciación, problemas para repetir palabras largas, etc.). Además hay factores de riesgo que aumentan la probabilidad de aparición de estos problemas (bajo peso al nacer, edad gestacional inferior a las 36 semanas, antecedentes familiares de DA o trastornos del lenguaje, retraso en la adquisición de las primeras palabras entre otros).

Por lo tanto, resulta clave el diagnóstico precoz de los DA. Está comprobado que una detección tardía o una falta de intervención, puede originar que estos niños y adolescentes presenten en el futuro fracaso escolar, problemas emocionales, conductuales y de adaptación.

Virginia Montero Parras
Psicóloga
EQUIPO ILD PSICOLOGÍA

sep
28

CUANDO EL PERFECCIONISMO NO ES LO PERFECTO

Al hablar perfeccionismo, nos referimos a la disposición a tratar todo aquello que no es perfecto como inaceptable. Las personas perfeccionistas se caracterizan por su tendencia a poseer altas expectativas, difíciles o, incluso, imposibles de cumplir. Se pueden tener estas altas expectativas para con uno mismo, pero también pueden darse en relación al rendimiento de los demás. Por eso, podemos decir que el perfeccionismo no sólo está asociado a otros problemas, como la ansiedad, la depresión o las conductas irascibles; sino que afecta a la calidad de las relaciones personales. Es más, estos estándares perfeccionistas pueden incidir negativamente en la autoestima de las personas que nos rodean.

La bibliografía dice que, para que se de esta personalidad perfeccionista, deben confluir factores biológicos y psicológicos:

• Influencia biológica (genética): La genética desempeña un papel importante en el desarrollo de los estilos de la personalidad, por eso, pese a las experiencias vividas, existen factores de protección o de vulnerabilidad que contribuyen a la aparición o no de hábitos perfeccionistas.

• Influencia psicológica (aprendizaje): Las experiencias negativas que vivimos también afectan en la aparición de las ideas perfeccionistas; según los castigos, refuerzos o recompensas que tengan nuestros actos, lo que observamos de otras personas o la información que recibamos por parte del contexto. En este sentido, resultan especialmente importantes las experiencias vividas en la etapa infantil, principalmente por parte de nuestros padres:

  • Estilo perfeccionista de los padres: Observar el comportamiento de nuestras personas más cercanas es una forma de aprendizaje que nos lleva a generar esos mismos hábitos en el futuro; en lo que entendemos como aprendizaje por imitación.
  • Altas expectativas parentales: Si los padres tienen unas altas expectativas a cerca de las capacidades de sus hijos, es posible que se sientan decepcionados en el caso de que éstos no consigan lo que se espera de ellos. Esto, a su vez, hará que los niños se frustren por no cumplir con las expectativas que sus padres tienen de ellos.
  • Excesivo criticismo parental: Si, además, los padres son críticos con sus hijos cuando éstos cometen errores, sentirán una mayor frustración y preocupación por su comportamiento. Se ha demostrado que el criticismo parental está asociado a la ansiedad social y la preocupación por una valoración negativa por parte de los demás.

Por tanto, los padres tienen cierto poder para evitar que sus hijos desarrollen comportamientos perfeccionistas, por lo que se pueden llevar a cabo algunas medidas para reducir estas experiencias negativas:

  • Se deben ajustar las expectativas a cerca de lo que creemos que el niño es capaz de hacer y lo que efectivamente puede hacer, y evitar las críticas cuando el niño no consiga los objetivos deseados por los adultos y
  • Es importante ser conscientes de las limitaciones del niño, pero también de sus puntos fuertes para reforzarlos y fomentar una autoestima positiva
  • Por último, no hay que olvidar que, muchas veces, los niños imitan conductas que observan en casa, por lo que controlar nuestro comportamiento puede evitar que se desarrollen hábitos perfeccionistas en el niño.

Nuria Malibrán Ángel

Psicóloga

EQUIPO ILD PSICOLOGÍA

sep
17

CÓMO ESTIMULAR EL LENGUAJE EN LOS NIÑOS

En nuestra entrada de blog anterior hicimos una breve descripción de los signos de alarma que debemos tener en cuenta para saber si un niño tiene retraso del lenguaje. En esta nueva entrada nos parecía importante dar unas pequeñas pautas que los padres pueden utilizar para mejorar el lenguaje de sus hijos.

Los padres son los que mejor pueden estimular el lenguaje del niño de una forma natural mientras se relacionan con él. Por ello, algunas de las pautas para favorecer el lenguaje de su hijo son las siguientes:

• Cuando el niño emite sonidos, escucharle, imitarle y darle tiempo para ver si lo repite. En ese caso, prestarle atención, sonreír y decir algo agradable o cariñoso, con el fin de que participe activamente en estos juegos y proponer sonidos nuevos con secuencias más largas cada vez y aparezcan, finalmente, las palabras.

• Tener en cuenta aquellas cosas que le gustan al niño, las que le resultan interesantes, divertidas, las que tienen que ver con personas o acontecimientos importantes para él (cumpleaños, fiestas, vacaciones, etc).

• A la hora de conversar, es necesario compartir aquello sobre lo que se está hablando; referirse a personas, juegos o acontecimientos que suceden en ese momento, son de su ambiente y a los que está prestando atención; ponerse a su altura y mirarle a los ojos, establecer turnos para hablar y mantener la atención el uno en el otro.

• Hablarle cuando está disfrutando de actividades que le gustan y/o dedicar 10-15 minutos diarios en aquellas que son de su interés (ej. cuentos); adaptar nuestro lenguaje al niño; emplear un tono agradable, despacio y claro, con frases entre 1 y 4 palabras; repetir frases con frecuencia; hacer pausas para delimitar el comienzo y final entre frases e ir aumentando progresivamente la longitud de las expresiones y el vocabulario.

• Para desarrollar su vocabulario, esperar a que el niño diga una palabra espontáneamente mientras juega o dibuja, sonreír y repetir lo que ha dicho. Si no dice nada, comentar algo relacionado con lo que está haciendo y esperar a que lo imite. También, se le puede preguntar para que diga la palabra, sin decírselo antes (ej. ¿Qué es eso?, ¿Qué hace?). Si no responde, le daremos el modelo.

• Cuando se equivoca, no corregirle. Es preferible ignorar y decirle a continuación la palabra correcta para que lo repita después.

• Evitar preguntarle insistentemente o hacerle repetir de forma forzada. Es mejor que su lenguaje sea espontáneo.

• Cuando ya habla, enseñarle los nombres de las cosas cotidianas; cantarle, hablarle y leer frecuentemente; aumentar sus experiencias y describirle las sensaciones nuevas; utilizar variedad de palabras para que oiga un vocabulario amplio y repetir constantemente las palabras; darle objetos para que los manipule mientras se los describimos de diferentes formas (ej. manzana: redonda, suave, roja, dulce, para comer, hacer zumos, etc), después presentar otra cosa y hacer comparaciones; clasificar las palabras en categorías (con 4 años) y enseñarle los contrarios.

• Cuando ya emite sus primeras frases, estimular la aparición de más palabras dentro de la oración; cuando diga algo de forma inmadura o incompleta, añadir la forma gramatical o el vocabulario apropiado, sin incluir nueva información; relacionar lo que dice con otros temas; ayudarle a conocer y expresar el presente, pasado y futuro inmediato mediante el uso de preguntas (ej. ¿qué has hecho esta mañana?, ¿Cuándo es el cumpleaños de tu amigo?).

Si después de estimular su lenguaje continúa teniendo dificultades y no evoluciona, es conveniente buscar ayuda, pudiendo acudir a clínicas especializadas en lenguaje y habla, centros psicológicos y logopédicos.

Cinthia Sánchez Pacha
Psicóloga
EQUIPO ILD PSICOLOGÍA

sep
5

CÓMO SABER SI UN NIÑO TIENE RETRASO DEL LENGUAJE

En ocasiones, observamos que el niño no es capaz de comunicarse como esperamos, le faltan palabras y no consigue explicarse. Otras, le escuchamos decir muchas cosas pero no entendemos lo que dice, por lo que el niño se desespera o enfada. Ello nos hace darnos cuenta de que sus dificultades de lenguaje le dificultan la relación con su familia y con otros niños.

También, es posible que le haga retraerse de hablar o aislarse y que muestre problemas de conducta si no encuentra el medio de pedir o expresar sus deseos. Es decir, puede afectar a su socialización y comportamiento general. Asimismo, puede influir después en los aprendizajes escolares, tales como la adquisición de la lectoescritura.

Los padres deberán empezar a preocuparse cuando:

• A los 18 meses:
-no comprende órdenes sencillas,
-no usa una “jerga” para hablar (combinación de sonidos incomprensibles pero con entonación),
-no señala un objeto para mostrarlo o pedir algo,
-no hace gestos para representar un objeto o acción (ej. llevarse la mano a la boca para indicar comida),
-no dice onomatopeyas (ej. “tete” por chupete).

• Con 30 meses:
-no dispone de un vocabulario básico relacionado con las personas o situaciones cotidianas e importantes para él (menos de 100 palabras),
-no utiliza ningún tipo de combinación de palabras (ej. “quero pan”),
-tiene dificultades en entender frases u órdenes sencillas,
-cuando manifiesta otras dificultades, tales como problemas de conducta o que no se relaciona bien con otros niños o adultos.

• Cuando a los 3 años:
-no produce frases de dos o tres palabras
-en su pronunciación cuesta distinguir los sonidos que se adquieren pronto (m, n, p, l b, c, d, k, t).

A los 4 años:
-su habla es poco inteligible,
-tiene problemas de pronunciación y cuesta entender lo que dice,
-la estructura de las frases es muy simple.

• Con 5 ó 6 años:
-continúa cometiendo errores de pronunciación,
-no utiliza bien el orden de las palabras
-las oraciones son simples y no emplea oraciones subordinadas.

Cinthia Sánchez Pacha
Psicóloga
EQUIPO ILD PSICOLOGÍA

jul
20

20 señales para identificar a un niño autista

El niño autista

El autismo es la posibilidad más grave dentro de un conjunto de trastornos que comparten una serie de dificultades y alteraciones denominados Trastornos del Espectro Autista (TEA). Tales alteraciones se producen en el ámbito de la comunicación y el lenguaje, la interacción social y las relaciones con los demás, y en el comportamiento, los intereses y la imaginación. Se habla de espectro más que de una categoría estanca debido a que las dificultades que engloba el término TEA son muy dispares en cuanto al nivel de afectación de los niños que lo sufren. Su origen es todavía desconocido, aunque la investigación apunta a que se debe a una formación inadecuada del sistema nervioso, comenzando sus manifestaciones a ser evidentes alrededor de los 18 meses de edad, siendo los tres años la edad límite de aparición.

Señales para identificar a un niño autista:

A)Alteración de la interacción social. Ejemplos:

-Es poco expresivo; además, le cuesta dirigir a otras personas expresiones faciales apropiadas.
-Si se hace daño, no busca que le consuelen ni consuela a otros niños si les ve llorando.
-Le cuesta establecer contacto ocular con el otro y, cuando lo hace, normalmente no mantiene la mirada durante mucho tiempo.
-No mira a los adultos para compartir situaciones que le interesan o para saber cómo actuar en situaciones nuevas o extrañas.
-No suele mirar lo que hacen otros adultos o niños.
-Tiene poco interés por compartir juegos o juguetes con sus padres o con sus iguales.
-No suele atender cuando se le habla (por ejemplo, no responde cuando se le llama por su nombre).
-Sin embargo, muestra una atención inmediata a ruidos irrelevantes del entorno (sonido de coches, ruido de la lavadora, timbres, etc.).

B)Alteración de la comunicación. Ejemplos:

-Suele haber retraso en el desarrollo del lenguaje. En ocasiones, el niño adquiere las primeras palabras y luego las pierde; otras veces, no llega a desarrollar lenguaje.
-A pesar de sus dificultades en el lenguaje, no utiliza gestos ni mímica para hacerse entender.
-No utiliza el gesto de señalar y, si lo hace, no es para compartir algo que le llame la atención, sino para pedir aquello que necesita.
-Pide cosas o acciones llevando de la mano al adulto.
-Cuando sí hay lenguaje, éste está alterado tanto en los aspectos no verbales (entonación, ritmo, volumen, etc.) como en los verbales. Por ejemplo, el niño puede decir cosas sin sentido y repetirlas una y otra vez, sin una clara intención comunicativa.

C)Alteración de la imaginación. Ejemplos:

-Le interesan muy pocas cosas, pero de un modo absorbente e incluso obsesivo. Por ejemplo, le gusta ver una y otra vez la misma película de vídeo.
-Su juego es solitario, poco imaginativo y repetitivo: alinear los juguetes de un modo determinado, abrir y cerrar puertas, botar la pelota, realizar torres una y otra vez…
-No hay un uso adecuado de los juguetes, de tal modo que el niño prefiera ordenar los coches en fila en vez de hacerlos rodar por el suelo, o ponerlos boca abajo y girar las ruedas manualmente.
-Además, con frecuencia muestra interés por detalles físicos irrelevantes de los objetos (luces, resortes, pegatinas de los juegos, etc.).
-Tiene rituales o manías como llevar siempre dos objetos de la misma clase, uno en cada mano, cuando sale de casa.
-Se resiste a los cambios de rutina, manifestándolo con enfados y rabietas. No le gustan las nuevas experiencias.
-Es selectivo para todo: tolera muy pocos alimentos, ropas, olores, ruidos…

Tratamiento

Los padres de un niño con autismo deben ser conscientes de que su hijo va a necesitar tratamientos específicos a lo largo de todo el ciclo vital, ya que se trata de un trastorno con una base genética y, consecuentemente, las dificultades irán cambiando pero no desaparecerán.
La intervención con el niño es fundamental y debe estar dirigida a favorecer su adaptación al medio familiar, escolar y social, así como a potenciar su desarrollo cognitivo, comunicativo, lingüístico y emocional. Paralelamente, se deben proporcionar orientaciones a los padres para manejar las conductas de su hijo y para comprender y adaptarse mejor a la forma de relacionarse con el mundo que tiene el niño. El objetivo final del tratamiento debe ser, por tanto, mejorar la calidad de vida del niño y de su familia.

Carmen Manteca Merino
Psicóloga
EQUIPO ILD

may
23

E-MINTZA. NUEVA APLICACIÓN GRATUITA PARA TRABAJAR CON TEA

Uno de los principales obstáculos con que se encuentran algunas personas que presentan trastornos dentro del espectro autista u otras patologías que implican dificultades de comunicación, es que no pueden adquirir el lenguaje oral con normalidad. Para el tratamiento de estas dificultades se han desarrollado múltiples métodos de intervención que se apoyan en códigos distintos a los vocales (gestos, signos, imágenes) y tienen como finalidad estimular actos de comunicación funcionales y espontáneos. Sirven para complementar el lenguaje oral en los casos en los que éste no es suficiente o para sustituirlo cuando no se da o no se puede comprender. Son los llamados Sistemas Aumentativos y Alternativos de la Comunicación, SAAC.

Actualmente, el desarrollo de las nuevas tecnologías ha facilitado la creación de recursos multimedia que resultan muy adecuados para el tratamiento de las dificultades de comunicación. Dentro de los SAAC que precisan un soporte tecnológico, han ido adquiriendo importancia los programas informáticos.

En este contexto, resulta interesante el programa E-Minzta, desarollado por la Fundación Doctor Carlos Elósegui (Policlínica de Guipuzcoa) y la Fundación Orange en colaboración con Nesplora, con la participación de la Asociación de Autismo Gautena y el apoyo del Ministerio de Industria. E-Mintza (“habla electrónica” en euskera) es una aplicación informática que funciona en Windows, MacOS y en tabletas con Android a partir de la versión 2.2. Ofrece un repertorio de imágenes (pictogramas) clasificadas en diversas categorías. Los usuarios pueden seleccionar dichas imágenes (asociadas a su forma escrita y hablada) y formar frases, de forma que puedan ser comprendidos por otras personas. Así pueden elaborar mensajes que cubren diversas funciones comunicativas (peticiones, quejas, realizar preguntas, compartir, nombrar), que son significativos para ellos y que favorecen su autonomía.

El programa, a su vez, incluye la posibilidad de la creación de agendas diarias personalizadas que permiten programar actividades para cada día. Este recurso es muy útil especialmente en personas con trastornos del Espectro Autista, ya que un rasgo característico de dichos trastornos es la falta de capacidad para procesar información significativa que se traduce en incertidumbre de no saber qué va a pasar. La agenda aporta información sobre cuál es la secuencia de eventos que van a ocurrir y les permite manejar aquellos que les puedan generar frustración. Les ayuda a anticiparse, aportando información para regular su conducta. Otra característica es que la aplicación incluye una pestaña en la que aparecen los datos personales y de contacto del usuario para ser consultados en caso de necesidad.

E-Mintza presenta visibles ventajas relacionadas con el tipo de material y de soporte. En primer lugar, el material visual resulta idóneo para trabajar con personas con dificultades de lenguaje oral. Las imágenes tienen un carácter permanente que contrasta con el carácter efímero del lenguaje. Al ser estímulos que no se desvanecen rápidamente, como ocurre con el lenguaje hablado, facilitan el procesamiento de la información y la capacidad de atención. Asimismo, las imágenes en este programa son fácilmente seleccionables (bien mediante el ratón en el ordenador o de forma táctil en las tabletas) y se pueden manipular fácilmente y de manera intuitiva. Por otro lado, es un instrumento que puede ser utilizado en diversas plataformas y contextos y es accesible para todo el mundo ya que su descarga es gratuita.

Sin duda una de las ventajas más importantes de E-Mintza es que se puede personalizar. Aunque la aplicación incluye imágenes predeterminadas, se pueden crear fácilmente imágenes propias, adjuntando fácilmente un archivo de imagen, audio y la etiqueta que se quiera asociar. De esta forma, se pueden seleccionar imágenes que se ajusten al nivel de desarrollo del usuario, favoreciendo el aprendizaje, así como a sus propios intereses, aumentado su motivación e intención comunicativa.

En suma, es un recurso personalizable y de fácil acceso, útil para favorecer la comunicación de aquellas personas con dificultades en el lenguaje oral.

Cristina Gutierrez Ruíz
Psicóloga
EQUIPO ILD PSICOLOGÍA

may
7

El control de impulsos en los niños. Test Marshmallow

El video que han podido visualizar es una réplica del famoso experimento “Test of Marshmallow”, llevado a cabo en los años 60 por el psicólogo Walter Mischel. Su objetivo era mostrar la importancia del control de impulsos ante el refuerzo retardado como predictor de éxito.

La tarea era igual a la mostrada en el video: seleccionó a niños de 4 años, a los que sentaban de uno en uno delante de una mesa en la que hay un “marshmallow” (malvavisco). Se les explicaba que podían comerse el dulce cuando ellos quieran, pero que si eran capaces de esperar un rato (15 minutos) conseguirán otro más. En un estudio longitudinal, Walter Mischel comprobó cómo los niños que fueron capaces de no comerse el dulce, a los 40 años eran personas más competentes socialmente y con un gran éxito académico.

Pero, ¿qué es lo que diferencia a los niños que son capaces de esperar, frente a los que no? La clave reside en su capacidad de autocontrol. Los psicólogos entendemos por autocontrol, la capacidad consciente de regular los impulsos de manera voluntaria. Esta capacidad no se encuentra igual de desarrollada en todas las personas. Aquellos niños que muestran un pobre autocontrol se caracterizan por:

o Falta de conciencia sobre lo que sucede.
o Atención lábil y dispersa.
o Dificultades para desarrollar hábitos básicos.
o Dificultad para seguir instrucciones y órdenes de gran complejidad.
o Falta de constancia en las tareas que realizan
o No son capaces de aprender por ensayo y error
o Falta de generación de alternativas diferentes ante problemas.
o Muestran problemas para controlar sus propias emociones.
o Dificultad en el uso de lenguaje interno como forma de dirigir la conducta.

Todas estas manifestaciones llevan asociadas consecuencias negativas para ellos (problemas de conducta, baja tolerancia a la frustración, problemas emocionales, etc.) Sin embargo, el autocontrol es entrenable y los resultados son muy positivos cuando se combina la intervención directa con el niño y pautas a los padres.

Virginia Montero Parras
Psicóloga
EQUIPO ILD PSICOLOGÍA

mar
1

15 CLAVES PARA AUMENTAR LA ATENCIÓN DE LOS NIÑOS CON TDA-H EN EL AULA

Cuando trabajamos con niños con dificultades es importante no olvidar los contextos diferentes en los que se tiene que desenvolver: en casa con la familia, en el colegio, con sus amigos, etc… Las problemas se manifiestan en todos los ámbitos a los que el niño está expuesto y los adultos que están en contacto con él deben saber cómo manejar esas dificultades. ¡Así será mucho más fácil que generalice lo que aprende con nosotros en sesión!
Por este motivo, desde ILD, hemos decidido recopilar una serie de recomendaciones que los profesores pueden tener en cuenta en el aula a la hora de trabajar con niños que sufren Trastorno por Déficit de Atención con o sin Hiperactividad.

1. Situar al niño en primera fila, lejos de ventanas o cualquier otro elemento distractor. Asimismo, cerca del profesor para que pueda interactuar, supervisar y darle soluciones más fácilmente. De esta manera conseguir aumentar su atención limitando los estímulos distractores.

2. Para evitar la distracción, el profesor puede establecer con el niño a solas, una señal que pase inadvertida para los demás, de manera que cuando el profesor realice dicha señal, el niño sepa que debe volver a prestar atención ya que esto indicaría que se ha dispersado. Es aconsejable que el tipo de señal elegida sea táctil (por ejemplo, tocar su hombro).

3. Presentar las tareas con instrucciones claras y precisas. Si las tareas son largas, es conveniente presentarlas por pasos. (Por ejemplo: Lee el enunciado, luego realiza el ejercicio y, cuando termines, levanta la mano).

4. Si el número de tareas es elevado, puesto que el niño debe realizar un gran esfuerzo, es aconsejable o rebajar el número de problemas o fraccionar el trabajo. Si tiene que hacer diez problemas de matemáticas, no debe dárselos todos de golpe. Se le pueden dar 5 y decirle “te doy estos cinco problemas y me los tienes que traer hechos. No puedes levantarte hasta que los termines, me los traes y te daré otros cinco, ahí tienes”. Menos trabajos significa tener más descansos, con breve contacto con el profesor y luego volver al trabajo.

5. Reforzar verbalmente todos los pasos necesarios para la realización de las tareas, sentarse, prestar atención, utilizar una estrategia para resolverla y, revisar.

6. Es aconsejable que mientras trabajen en clase tengan cierta libertad de movimientos: se les deje levantarse, sentarse y moverse. Si el niño está quieto, le costará más aprender.

7. Respecto a la organización, deben tener material que les ayude a organizarse: carpetas, libretas de colores para cada asignatura, cualquier cosa sirve para que sean lo más organizados posible.

8. Enseñanza participativa: los niños pueden ayudar en clase, sería conveniente subir al niño al estrado para que desarrollen alguna función. Por ejemplo, si el profesor está explicando un problema de matemáticas en la pizarra, el niño puede ser su ayudante; si está leyendo, le puede tener al lado mientras va pasando con el dedo las frases que va leyendo.

9. Externalización de las normas durante la clase: se trata de utilizar claves visuales que ayuden al niño a controlar su comportamiento. Cada señal indica que hay cambios en las normas. Rojo: quédate en tu sitio, escúchame y no me hables. Amarillo: puedes hablar en voz baja, levantarte y preguntar dudas. Verde: puedes jugar libremente, hablar en voz normal. Azul: recuerda coger la agenda y los libros para hacer las tareas en casa.

10. Seguir el proceso de autoinstrucciones.
•Leer detenidamente el enunciado
•Entender lo que me piden
•Pensar cómo voy a hacerlo
•Hacerlo
•Repasar y corregir
•Pensar cómo lo he hecho. ¿Cómo me ha salido?
•El adulto deberá reforzar el proceso, es decir, felicitar al niño por haber seguido los pasos correctamente.

11. Cuando sepamos que ha realizado bien un ejercicio y deba corregirse en clase, pedirle que sea él quien salga a la pizarra y lo corrija. Reforzar el correcto proceso realizado para la resolución del ejercicio. De esta manera, se incrementará la percepción de competencia del niño.

12. Aumentar el tiempo de reflexión obligando al niño a tomarse un tiempo mínimo necesario antes de dar una respuesta a cualquier pregunta o ejercicio. Después de dar la respuesta, se le reforzará por el esfuerzo hecho; p.e. “muy bien, primero has pensado lo que debías contestar y después has respondido, fenomenal.”

13. Ante cualquier actividad que realice deberá identificar y tomar conciencia del problema o del ejercicio. Se recomienda que subraye y/o rodee las palabras y frases más relevantes para que aprenda a centrarse en la información más importante.

14. Alternar el trabajo que deba realizar sentado y que requiera mucha atención, con el trabajo que no le suponga tener que mantener largos tiempos atencionales, que le permita moverse y/o cambiar de posición. No obstante, respecto a las asignaturas, sería conveniente comenzar por las más complejas y terminar con las más sencillas.

15. Premiar y reforzar el proceso atencional y el resultado del mismo, haciendo uso del refuerzo social; p.e. “muy bien, así me gusta, que leas con atención el texto. Estás trabajando muy bien”.

EQUIPO ILD Psicología

feb
9

8 CLAVES PARA DECIR NO A TUS HIJOS

Establecer límites a los hijos es una manera de demostrarles amor y preocupación por su bienestar. Son importantes para lograr que un niño tenga claro lo que puede hacer o no en cada situación, a que aprenda cómo realizar lo que desea de la manera más adecuada y a integrarse en la sociedad y comprender las normas que rigen el mundo en el que vive para favorecer su adaptación y adecuado desarrollo emocional y social. Para ello, algunos pasos a seguir son los siguientes:

SER FIRMES

Se debe aplicar el límite con firmeza, con una voz segura, sin gritos y una mirada seria (no amenazante).

SER CLAROS

Las normas marcadas no han de ser excesivas (dos o tres como mucho), deben ser claras y realmente necesarias para no convertirlas en ineficaces. Así, se informa a los hijos de lo que se espera de ellos y en qué momento.

DEBEN FORMULARSE DE MANERA POSITIVA

Se trata de informar al niño de lo que hay que hacer, no de lo que no hay que hacer. Los niños también necesitan límites positivos para ayudarles a controlar sus emociones (Ej: “Cuando te enfades intenta decirme cómo te sientes sin gritarme”).

DAR EXPLICACIONES BREVES Y AJUSTADAS A LA EDAD DEL NIÑO

Cuando se entiende el motivo de una regla y se explica el por qué, es más probable que los niños se sientan más animados a obedecerla. Asimismo, hace que desarrollen valores internos de conducta o una conciencia de la misma.

OFRECER ALTERNATIVAS

De esta forma, le enseñamos que sus deseos son aceptables pero debe aprender a esperar y saber cuando algo resulta apropiado (Ej: No te puedo dar un helado antes de la cena pero sí después).

DESAPROBAR LA CONDUCTA, NO AL NIÑO

Es importante dejar claro que nuestra desaprobación está relacionada con el comportamiento del niño y no con su persona. Hay que decírselo con claridad y centrarnos en lo que queremos que haga o deje de hacer, no en la actitud o en la valía del niño (Ej: en lugar de decir “eres malo”, le decimos “no muerdas”).

CONTROLAR LAS EMOCIONES

Lo que hay que limitar es la conducta, no los sentimientos que la acompañan para que no afecten el respeto y la autoestima del niño.

SER CONSISTENTES

Los límites deben cumplirse siempre que las circunstancias sean las mismas y si cambian, deberían ser revisados. De lo contrario, puede generar confusión en el niño por no saber realmente lo que se espera de él. Las rutinas y las reglas en la familia deben ser constantes día tras día, independientemente de que uno esté cansado o indispuesto.

Extraido del artículo: NORMAS Y LÍMITES. Aprender a decir ¡no!

Cinthia Sánchez Pacha
Psicóloga
EQUIPO ILD PSICOLOGÍA

ene
10

Aprender a Compartir

En ocasiones, nos centramos excesivamente en las dificultades que presentan los niños, en las conductas negativas que muestran. Nos fijamos en si grita, llora o pega; si no responde a nuestras preguntas o no se pone a hacer las tareas. Su comportamiento nos molesta, y se lo hacemos saber mediante reproches. Ponemos la lupa en lo que hace mal en lugar de fijarnos en aquello que hace bien. Si hacemos un esfuerzo por observar la conducta del niño, centrándonos en lo que hace bien, nos daremos cuenta de que posee cualidades de gran valor que debemos reforzar y fomentar.

Una de esas cualidades, según podemos ver en este vídeo*, es la solidaridad. El altruismo con el que estos niños comparten su merienda sin la mediación de ningún adulto, resulta enternecedor; y, teniendo en cuenta que los niños de estas edades suelen aprender por modelado de lo que observan de nuestro comportamiento, también podemos sentir (¿por qué no decirlo?) cierta dosis de orgullo. Por eso, resulta fundamental valorar y reforzar los comportamientos positivos que manifiestan los niños, y adoptar la responsabilidad que, como educadores, tenemos para con ellos; ya que somos el espejo donde se miran.

* Video obtenido a través de la web de la organización humanitaria “Acción Contra el Hambre” (http://www.accioncontraelhambre.org/)

Nuria Malibrán
Psicóloga
EQUIPO ILD PSICOLOGÍA